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13 de febrero de 2016

Juicio contra una manifestante en Huesca

El día 15 de octubre de 2013, con motivo de un acto al que asistieron la actual reina, Leticia Ortiz, La Presidenta del Gobierno de Aragón y la Consejera de Educación en el Instituto público de Huesca “I.E.S Pirámide” (y al que en principio también iba a asistir el entonces ministro José Ignacio Wert), se convocó una concentración pacífica en la Escuela Politécnica Superior para denunciar los recortes en educación.

Esta concentración, que contaba con el permiso de la dirección de la Escuela Politécnica, estuvo desde primera hora de la mañana marcada por un desmesurado despliegue policial y una actitud por parte de los agentes intimidatoria y amenazante. 

En el momento en el que la Reina hizo aparición, un agente que formaba parte del cordón policial amenazó y quitó un silbato a una estudiante. Cuando este fue reclamado, el agente se negó a devolverlo y no se insistió más en el tema, concluyendo la concentración sin incidentes. 

A los dos meses la Policía Nacional se presentó en el centro de trabajo de una compañera de Huesca y le entregó una sanción con falta grave que asciende a 1000 € por “incitar a la gente a ir en contra de la policía”. Esta compañera en ningún momento fue identificada ni detenida durante la protesta. 

¿Por qué no fue identificada o detenida en el acto dada la supuesta gravedad de los hechos? La respuesta es clara: no se trata más que de una maniobra para frenar la protesta generando  miedo, mediante sanciones aleatorias que sirvan de ejemplo para tenernos calladas. 

Y además, ¿Cómo conoce la Policía su nombre, apellidos y centro de trabajo? ¿Cuáles están siendo los mecanismos que emplean para identificar a las personas que participan en las protestas sociales que se realizan en Huesca?

Por desgracia, éste no es un hecho aislado. En los últimos tiempos, coincidiendo con un aumento de las protestas ante las agresivas políticas de mercados y gobiernos, no han parado de producirse casos de represión: multitud de multas, detenciones arbitrarias, montajes y hasta encarcelamientos. Todo esto se ha visto agravado mediante la reforma del código penal o la aprobación de leyes como la “ley mordaza” que ha sido duramente criticada por organismos internacionales como la ONU.

Ante estos hechos, no estamos dispuestas a quedarnos quietas, así que seguiremos defendiendo el derecho a expresarnos y manifestarnos, especialmente en momentos como éste, ahogados por las injusticias sociales. Seguiremos defendiendo cada uno de nuestros derechos ejerciéndolos libremente, derechos que son universales.

Nos posicionamos haciendo frente a estos hechos injustos y animamos a todas las personas que creen que otro mundo es posible a expresarse sin temor, porque si nos quieren amordazadas y divididas, ¡nos tendrán juntas y en las calles!


7 de abril de 2014

Noticia rueda de prensa: Los estudiantes exigen la paralización de la consulta del 9 de abril.

 Noticia http://www.elperiodicodearagon.com

 


Representantes de los estudiantes universitarios han denunciado hoy en Zaragoza los procedimientos por los que el rectorado de la Universidad de Zaragoza quiere "imponer" un nuevo calendario académico a través de una consulta "sin ninguna clase de garantía democrática".
 



Los estudiantes, que han leído un manifiesto ante los medios en la puerta del Paraninfo de Zaragoza, han criticado que el nuevo calendario académico, que supone adelantar los exámenes de septiembre a julio, no ha sido consensuado con ellos y que además las condiciones de la consulta han sido comunicadas "con apenas ocho días de antelación".

Amaya Checa, representante de las Asambleas Universitarias de Zaragoza, ha subrayado que la consulta exige un porcentaje de participación del 30% "cuando no se requiere para ninguna otra clase de elección en la universidad" y ha recordado que el mayor porcentaje obtenido en una consulta estudiantil fue del 11% en el referéndum para la implantación del Plan del Bolonia.

Además, para que el nuevo calendario no salga adelante es necesario el 60% de los votos en contra, por lo que consideran que la forma de actuar del rectorado supone un "auténtico insulto" para la ya de por sí "deteriorada" democracia interna de la Universidad de Zaragoza, han señalado los estudiantes.

La modificación del calendario supone reducir el tiempo de estudio, puesto que se pasa de tener el verano para poder preparar los exámenes a tener una semana entre la prueba ordinaria y extraordinaria, ha criticado Víctor Lázaro, representante del colectivo de Estudiantes Progresistas de Aragón.

Un hecho que además va suponer, ha dicho Lázaro, un mayor problema para los estudiantes que trabajan, así como "un evidente aumento" de segundas y terceras matrículas que puede ocasionar incluso "la expulsión" de la universidad para aquellos estudiantes que no puedan pagar estas matrículas.

Ante estas circunstancias, los estudiantes exigen la paralización de la consulta del 9 de abril y piden un "referéndum vinculante sin requisitos de participación" que sea anunciado con tiempo suficiente para promover la participación estudiantil.

5 de noviembre de 2013

Wert anuncia que todos los erasmus tendrán ESTE AÑO la ayuda prevista

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha anunciado este martes que todos los alumnos que este curso tienen una beca Erasmus van a recibir las ayudas previstas inicialmente por parte del Gobierno y que no iban a percibir con la entrada en vigor de una orden ministerial.

El Ministerio de Educación estableció la condición de haber sido beneficiario de una beca general universitaria el curso pasadopara poder obtener en éste el complemento ministerial para el programa Erasmus, decisión que Wert ahora ha matizado.

El titular de Educación ha señalado que el Gobierno ha entendido las demandas de los alumnos con beca Erasmus que ya habían iniciado el curso y, por ello, una nueva orden ministerial permitirá que todos ellos recibirán por parte del Estado una ayuda idéntica a la percibida el año anterior.

El ministro ha hecho este anuncio en declaraciones a los periodistas en el Senado antes del inicio de la sesión plenaria de control al Gobierno a la que asiste el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy.

Wert ha explicado que la decisión se ha adoptado después de las conversaciones que durante la jornada de hoy ha mantenido con varios miembros del Ejecutivo, entre ellos su presidente, Mariano Rajoy; la vicepresidenta, Soraya Saenz de Santamaría; y el titular de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro.

El Ministerio de Educación había decidido exigir a los estudiantes haber sido beneficiario de una beca general universitaria el curso pasado para poder obtener el complemento ministerial para la beca Erasmus este año.

Esa decisión había provocado numerosas críticas por parte de las diversas fuerzas políticas y de la comunidad educativa, y el portavoz del grupo popular, Alfonso Alonso, había reconocido hoy que la decisión había provocado incertidumbre entre los estudiantes que ya están beneficiándose de ese programa y había que ser sensibles ante esa situación.

Este mismo martes, la Comisión Europea había considerado también que el Gobierno debería haber informado a los estudiantes beneficiarios de una beca Erasmus de que reduciría la subvención anual antes del inicio del curso académico, dado que los ya desplazados a otras universidades europeas se veían "penalizados"

Noticia del Heraldo.

Bruselas pide a España que atienda a los Erasmus que ya han iniciado curso.




La Comisión Europea ha avalado este martes la decisión de España de concentrar las becas nacionales Erasmus en los estudiantes con rentas más bajas, pero ha criticado que los cambios se anunciaran después de iniciarse el año universitario y ha pedido al Gobierno de Mariano Rajoy que atienda las "expectativas legítimas" de los Erasmus españoles que ya han empezado estudios en universidades extranjeras.

"La decisión de las autoridades españolas debería haberse anunciado a los estudiantes antes del inicio del año universitario --ha denunciado el portavoz del Ejecutivo comunitario, Olivier Bailly--. Los estudiantes que están actualmente en el programa Erasmus para el año 2013-2014 se encuentran penalizados y deberían haber sido informados de la suspensión o del cambio de la aportación nacional que les correspondía", ha resaltado.

"Por ello esperamos que las expectativas legítimas de los estudiantes que están actualmente en el programa Erasmus puedan ser atendidas por las autoridades españolas", ha reclamado el portavoz.

En todo caso, el Ejecutivo comunitario "no hace comentarios" sobre el recorte del volumen total dedicado a becas Erasmus por España -de 30 a 15 millones de euros en 2012- ni tampoco sobre la decisión del ministerio de Educación de concentrar las ayudas en los estudiantes con menor renta. Otros países, como Francia y Bélgica, ya han reformado su sistema en el mismo sentido.

La decisión de España no influirá, según ha destacado Bailly, en la beca que seguirán recibiendo los 39.000 Erasmus españoles directamente del presupuesto de la UE, y que se sitúa en alrededor de 111 euros al mes. La UE ha decidido, además, aumentar en un 40 por ciento el presupuesto para Erasmus en el periodo 2014-2020, lo que permitirá que dos millones de estudiantes adicionales se beneficien de la beca.

Cientos de 'erasmus' aragoneses pierden parte de su beca con el curso ya iniciado

Cientos de universitarios aragoneses que se encuentran repartidos por toda Europa gracias a las becas Erasmus han recibido estos días una noticia que les ha indignado tanto como preocupado. Con el curso ya comenzado y cuando ya estaban en sus países de destino, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha publicado una orden en el BOE con la que retira, sin previo aviso, la aportación complementaria que realizaba el Estado para completar la cuantía que asigna a cada estudiante el Organismo Autónomo de Programas Educativos Europeos (OAPEE).

La medida no afecta a todos los aragoneses beneficiarios de estas ayudas, ya que se salvan aquellos que el año pasado recibieron una beca general del Ministerio, pero sí reduce a mínimos la cuantía que recibirán la mayoría de los estudiantes de la Comunidad. En caso de que no reciban ayudas autonómicas o de instituciones privadas, los damnificados por esta medida contarán con solo 115 euros mensuales para sufragar todos sus gastos en el extranjero, frente a los 215 que recibirían antes de la modificación. La Universidad de Zaragoza todavía no ha cuantificado cuántos de sus estudiantes podrían perder esta ayuda, ya que hasta el final del curso no se conoce el número exacto de participantes en este programa europeo -también hay becas de varios meses para el final del curso-.

Sin embargo, teniendo en cuenta que cada año son unos 900 los universitarios -en el curso 2011/12 fueron 886 y el pasado unos 950- de la pública que salen a formarse al extranjero, todo hace indicar que el número de afectados se contará por centenas.

Pero la decisión del departamento dirigido por Wert no solo ha causado indignación por las consecuencias económicas, sino que además estos universitarios se han sentido engañados, ya que la inmensa mayoría ya se habían marchado sin conocer el nuevo requisito. Un dinero con el que ya contaban y que podría complicar la estancia en el extranjero de más de uno.

Este cambio de última hora ha provocado las críticas del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Zaragoza y los alumnos que actualmente se encuentran fuera estudiando con una beca Erasmus. “Habrá gente que quizás hasta tenga que volver, ya que contaban con unos ingresos que ahora no van a recibir”, indica Rafael Rubio, presidente de este órgano de representación de los universitarios. "Los anteriores años fui beneficiario de la beca general en España, pero justo el año pasado no, ya que tuve que compaginar los estudios con un trabajo y bajó mi rendimiento", asegura David Padules, un zaragozano de 22 años que cursa el último año de Historia en la Universidad de Toulouse II-Le Mirail: "Ahora me veo con una beca reducida a 115 euros al mes, lo que no da para mucho, ni en Francia ni en ninguno de los países con los que hay convenio. Los gastos en una ciudad extranjera son muchos: alquiler, comida, material académico, trasporte, viajes de ida y vuelta a España... En definitiva, como en mi caso, la mayoría tenemos que pagarnos prácticamente todo de nuestro bolsillo".

Los aragoneses afectados son muchos, de diferentes partes de la Comunidad y de distintas carreras, pero las sensaciones con las que se han quedado tras conocer la noticia son similares. "Tras dos meses de dudas sobre el terreno, por fin el ministro Wert ha mostrado sus intenciones, y coloca en una difícil situación a estos estudiantes que ven como su sueño Erasmus puede desvanecerse en cuestión de días. Esperábamos un recorte, para qué negarlo, pero uno nunca cree que el lobo pueda acabar con toda la manada", asegura Adrián Llosá, estudiante de cuarto curso de Administración y Dirección de Empresas en la localidad finlandesa de Tampere: "O con casi toda, porque unos pocos se salvan. Un pequeño grupo de alumnos tendrá la beca porque por supuesto, no es lo mismo eliminar una ayuda que endurecer las condiciones de acceso. ¡El Gobierno no es tan malo, hombre!", ironiza Llosá.

El sentimiento de indignación de los 'erasmus' aragoneses recorre todo el continente, desde Finlandia a Inglaterra, pasando por Italia o Francia. "Ha sentado muy mal, porque se aplica a gente que ya está de Erasmus. Es una forma de eliminar el programa: muchos no pueden beneficiarse, ya que la ayuda es muy pequeña", critica Laura Beltrán, alumna de Historia en la Universidad de Zaragoza que estudia en laUniversidad Jules Verne de la ciudad francesa de Amiens.

Noticia del Heraldo de Aragón

4 de noviembre de 2013

Wert recorta las becas Erasmus y endurece los requisitos para conseguirla.

José Ignacio Wert vuelve a estar en el centro de la polémica educativa. Esta vez por las becas Erasmus. Y es que, según publicó el Ministerio de Educación en el BOE del 29 de octubre, a partir de ahora los estudiantes becados para estudiar un periodo de su carrera en otros países europeos, además de ganar la plaza tras cumplir con los requisitos comunitarios necesitarán, para lograr el complemento económico del Ministerio, acreditar haber obtenido la beca general para realizar estudios universitarios en España. 

El Ministerio de Educación ha dado un golpe más a las becas Erasmus. Los nuevos requisitos establecidos para obtener la aportación complementaria que da el Gobierno a estas ayudas incluyen que los estudiantes tienen que haber recibido la beca general del Ministerio el año pasado.

Aunque la cuantía máxima de estas ayudas ha aumentado desde 150 euros al mes por alumno hasta 300 euros, la partida destinada a ellas en los Presupuestos Generales del Estado se ha reducido desde los casi 37 millones del año pasado hasta algo más de 15 millones para este curso.

En una orden aprobada el pasado 24 de octubre, el departamento dirigido por José Ignacio Wert dispone que "serán beneficiarios de la subvención los estudiantes seleccionados para su participación en el programa Erasmus en el curso 2013-2014 [...] y que a su vez hayan sido beneficiarios de una beca de las denominadas de carácter general concedida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte durante el curso 2012/2013".

Y puntualiza que estos alumnos podrán percibir "una cantidad cuya cuantía máxima podrá alcanzar hasta 300 euros por alumno y mes, en función del número de alumnos que finalmente resulten beneficiarios de la ayuda y de acuerdo con las disponibilidades presupuestarias".

Indignación entre los estudiantes.

La medida ha creado una ola de indignación entre los estudiantes erasmus, que este año podrían ver cómo sus ayudas se quedan en la mitad, ya que se quedarían sólo con la aportación de la Comisión Europea, unos 115 euros mensuales.

Todo comenzó el pasado sábado, cuando Germán Fernández, estudiante de Medicina de Erasmus en Foggia (Italia), vio en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el cambio en las condiciones para acceder a la subvención de movilidad. "Estoy al tanto del BOE porque, a diferencia de algunos de mis compañeros, no había recibido aún ni la parte de la Unión Europea ni la de mi Comunidad Autónoma", afirma el joven. El siguiente paso fue fotografiar el BOE y enviar la imagen al grupo que comparten los erasmus españoles en la ciudad del sur de Italia.

"La reacción fue inmediata, no nos lo podíamos creer", afirma Iñaki Talens, estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Así que se pusieron manos a la obra y crearon un grupo de Facebook que, en 24 horas, ha congregado a casi 5.000 estudiantes españoles en todos los países de Europa. El hashtag que crearon en Twittertambién es trending topic desde este domingo.
Su próximo plan es una manifestación simultánea y masiva los próximos días 15 y 16 en los centros españoles destacados en las capitales europeas, como embajadas o delegaciones del Instituto Cervantes.

Reacción del Ministerio

En respuesta a las informaciones publicadas por los medios de comunicación, aunque sin hacer mención a ellas, el Ministerio ha hecho público un comunicado en el que justifica esta decisión porque, según indica, en los últimos años ha habido "bastante renuncias" a las ayudas erasmus por "no contar con medios económicos suficientes".
Agrega que, "para que la ayuda realmente tenga sentido", los beneficiarios deben ser "los de menor renta, y por tanto los que reciben una beca general del Ministerio".

Desde el curso 2012-2013, el acceso a estas ayudas al estudio se ha endurecido, vinculándolas, además de a la renta familiar, a unos resultados académicos más altos que en años anteriores.
Los estudiantes Erasmus suelen recibir sus ayudas por tres vías.
La Unión Europea concede una subvención básica para cada uno, que luego es complementada por el Ministerio con cargo a los Presupuestos y, en su caso, también por la comunidad autónoma en la que se encuentra cada universidad. La primera, para este año, es de 115 euros por alumno al mes, mientras que la última varía según las regiones.

El ministro Wert suprime las becas para estudiar idiomas en el extranjero.

Los presupuestos de Educación señalan que las ayudas serán sustituidas por cursos de inmersión lingüística en España "más eficaces para mejorar el manejo oral de las lenguas extranjeras" 

Este verano no habrá becas del ministerio de Educación para estudiar idiomas en el extranjero. Así lo recoge la letra pequeña de los Presupuestos Generales del Estado para 2013 y así lo ha confirmado a la SER el ministerio de Educación que previamente no había informado de la supresión de estas ayudas de las que el curso pasado se beneficiaron unos 12.000 alumnos, con un importe de 22 millones de euros. El argumento es que es más eficiente aprender inglés en España que en el extranjero.

 Hace tres semanas fueron las becas Séneca, de movilidad interuniversitaria, y ahora siguen el mismo camino las becas para estudiar idiomas en el extranjero. El ministerio de Educación ha confirmado a la cadena SER que no habrá convocatoria este año para realizar cursos de idiomas en el extranjero. Los motivos aducidos figuran en la página 389 del presupuesto de Educación donde se señala textualmente que "no se convocarán ayudas para el aprendizaje de idiomas en el extranjero que serán sustituidas por cursos de inmersión en España que se han mostrado más eficientes para la consecución de la mejora del manejo oral de las lenguas extranjeras por parte de quienes ya tienen un suficiente conocimiento teórico".Una argumentación que choca con la que manejaba el propio ministerio en la convocatoria del curso pasado.

La orden ministerial publicada en el BOE en marzo de 2012 señalaba entonces que "la experiencia demuestra que para obtener un buen conocimiento de otras lenguas es conveniente pasar algún periodo de tiempo en los países correspondientes. Dichas estancias constituyen el complemento idóneo para conseguir una mayor fluidez en el idioma que se estudia, al tiempo que poseen un gran valor formativo al poner a los estudiantes en contacto con otras culturas".

El año pasado el ministerio destinó 22 millones de euros para becas de idiomas en el extranjero. En total se beneficiaron de ellas unos 12.000 alumnos. Las ayudas ahora suprimidas estaban dirigidas a alumnos universitarios con los requisitos de renta exigidos para ser beneficiario de beca y que además hubieran obtenido una nota mínima de 7 en su expediente académico. Los cursos tenían una duración de al menos tres semanas con un mínimo de 20 horas lectivas a la semana y podían realizarse entre el 1 de julio y el 30 de enoviembre. Las ayudas iban dirigidas a estudiantes de inglés, francés y alemán en países de la Unión Europea, además de Australia, Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda. La cuantía económica oscilaba entre los 1.700 y los 2.645 euros según el destino.

Fuentes de Educación han señalado que sólo se mantendrán las becas para estudiar francés en Francia. Se trata de una partida de 500 ayudas, con un importe medio de 900 euros. Es decir, apenas 450.000 euros sobre un importe total que el año pasado superó los 22 millones de euros.De tres semanas en el extranjero a una semana de inmersión lingüística en España.

La alternativa a partir de ahora para obtener una beca de idiomas del ministerio de Educación pasa porayudas para cursos de inmersión de una semana de duración impartidos en España en colaboración con la UIMP, así como por becas para cursos de inmersión en lengua inglesa, en la modalidad "pueblo inglés" para estudiantes becarios no universitarios. Fuentes de Educación señalan que el cambio obedece al alto grado de satisfacción expresado por los alumnos de Bachillerato y FP que el año pasado realizaron cursos de inmersión lingüística en España, demostrando así la eficiencia de estudiar idiomas en nuestro país y no necesariamente en el extranjero.

El ministerio de Educación no ha podido cuantificar cuál es el presupuesto final para becas de idiomas en 2013 ni tampoco si la cuantía destinada a los cursos en el extranjero ahora suprimidos se amortiza por completo, o se destina parcialmente a financiar los cursos de inmersión en España.



- Mar Ruiz - www.cadenaser.com

Los "sabios" de Wert no quieren democracia en la universidad.

Diez meses después de su creación, se ha hecho público el informe de la Comisión de Expertos nombrada por José Ignacio Wert para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español. Un informe que -a decir del propio ministro- será objeto de un cuidadoso análisis y un amplio debate en el seno de la comunidad universitaria, por lo que es de suponer que será la base sobre la que girará la reforma que se nos viene encima.
Se trata de un documento extenso (84 páginas), desigual en la distribución de sus partes y que -como puede pasar en textos elaborados por más de dos manos- incluye contradicciones internas. Para empezar, su lectura deja una sensación de déjà vu, pues tanto su espíritu como gran parte de su contenido se encuentra en previos documentos patrocinados por entidades como la Fundación BBVA o la Fundación Alternativas; en el informe similar elaborado por otra comisión de expertos nombrada por la Generalitat catalana; en la Estrategia Universidad 2015 del anterior gobierno socialista; e incluso, retrocediendo algo más en el tiempo, en el conocido como "informe Bricall", que la Conferencia de Rectores encargó en 2000 a otro grupo de expertos y que fue financiado por la CEOE y empresas como Telefónica.

Tampoco el lenguaje y la terminología utilizada ha sido demasiado innovadora. Se repiten a lo largo del texto todos los tópicos, clichés y lugares comunes que han presidido el debate público sobre la universidad y su función en los últimos años. Desde el mantra de la "excelencia" -esa nueva fe en la que coinciden los expertos de Wert con no pocos rectores- hasta la sostenibilidad, pasando por los inefables conceptos de la economía del crecimiento y la innovación, la globalización, la internacionalización, la calidad, la financiación condicionada a objetivos, la rendición de cuentas, la empleabilidad, etc.; fórmulas ambiguas que son susceptibles de justificar cualquier discurso, sea este del tipo que sea.

Pero detrás de estos conceptos late el modelo de universidad que la comisión propone. En el documento se perfilan las bases ideológicas y organizativas para construir una universidad entendida no como un lugar donde generar conocimiento, cultura, espíritu crítico y ciudadanía, sino como un centro de formación profesional cualificada. Desde sus páginas iniciales se destaca como defecto del sistema la baja empleabilidad, es decir, que la universidad no facilita a los estudiantes españoles alcanzar un puesto de trabajo. Para evitarlo, se propone la colaboración institucional entre universidad y empresa a los efectos de detectar las necesidades formativas e investigadoras que requieren los empleadores; la incorporación de profesionales de prestigio en el mundo de la empresa al diseño de los títulos o del mapa universitario; e, incluso, al propio gobierno de la universidad. Todo ello, por cierto, sin que para la mayoría de los sabios de Wert merezca siquiera una referencia a la legalidad de las propuestas. Salvo en la addenda (voto particular discrepante) presentada por los dos juristas miembros de la comisión, que precisamente llaman la atención sobre este aspecto, no se encontrará en el informe ninguna referencia a los necesarios cambios legales -e, incluso, constitucionales- que deberían llevarse a cabo si se quiere implementar este modelo de universidad "pública".

Las medidas del informe son coherentes con el modelo deseado, empezando por el propio sistema de gobierno de la universidad. Bajo el argumento de simplificar la organización y dar cabida en ella a la sociedad civil (pregunta ingenua: ¿a Repsol o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca?), se diseña en el informe un giro radical en la gobernanza universitaria. Giro que pasa por despreciar al Claustro, suprimir los máximos órganos de gobierno -Consejo Social y Consejo de Gobierno- y reducir a su mínima expresión a los de las facultades, escuelas y departamentos, a cambio de proponer un nuevo órgano -llamado Consejo de la Universidad- que será el que gobierne en ella. Se concibe este como un órgano reducido, compuesto por no más de 25 personas que serían elegidas no solo por el Claustro entre integrantes de la universidad, sino también por las comunidades autónomas. Estas darán voz y participación a la sociedad civil y a agentes externos a la universidad, como por ejemplo a "innovadores y empresarios", según reza textualmente el informe (segunda pregunta ingenua: ¿alquien se imagina a un gobierno autonómico proponiendo para este órgano a personas no afines ideológicamente?).

Además, no será la comunidad universitaria como hasta ahora, sino este omnipotente Consejo de la Universidad el que nombraría al rector, a quien se refuerza en sus poderes. A juicio de la comisión, el sistema actual de toma de decisiones, en el que participan diferentes órganos, es costoso, poco eficiente y sometido a corporativismos internos. Este es un punto en que se manifiesta claramente el sesgo ideológico de la comisión: en vez de proponer medidas que mejoren la representatividad y los procesos colectivos de deliberación y toma de decisiones, lo que pretende es, simple y llanamente, suprimirlos. Todo el poder ejecutivo y financiero para el rector, incluso la autonomía en la "gestión de recursos humanos", quien lo ejercerá adecuadamente -sin necesidad de checks and balances- debido a su prestigio académico y valía profesional. Y, si no lo hace, pues ya responderá ante la "sociedad en su conjunto", lo que es lo mismo que decir que ante Dios y ante la historia. El despotismo ilustrado que destila esta propuesta dejaría a Montesquieu en la puerta de la universidad. Tanto rechina este sistema que, en su addenda, los dos juristas discrepan del mismo al considerar que la entrada de las comunidades autónomas en el gobierno de las universidades puede suponer una vulneración del derecho constitucional de la autonomía universitaria.

El informe propone un sistema de clasificación -y financiación- entre universidades. En primer lugar, estarían las verdaderamente excelentes, aquellas que destacan por su actividad investigadora atenta a las necesidades del mercado y la economía. Estas son las que deberían, a juicio de la comisión, recibir más fondos públicos y, además, gozar de mayor flexibilidad en su uso y destino. Incluso se propone que las universidades puedan fijar libremente sus tasas de matrícula y servicios, para así competir mejor entre ellas. A la cola estarían el resto de las universidades, las cuales deben centrarse en la docencia y en la "dinamización de su entorno geográfico". Dicho en términos simples, dar clase como academias locales. En consonancia con ello, los docentes deberían ser divididos entre una élite investigadora y el resto del profesorado, que debe dedicarse a impartir una docencia que salga del "cómodo modelo de universidad generalista" en que actualmente está instalada.

Prueba de la alergia por la docencia es que las mejoras salariales contenidas en el documento van dirigidas exclusivamente a los "excelentes" investigadores y no a quienes dignamente se esfuerzan en dar buenas clases que contribuyan a transmitir conocimientos o cultura y formar así a sus estudiantes. Entre los silencios del informe destaca que no se reconozca la exitosa labor docente que desarrolla el profesorado universitario español, siendo como es uno de los peor pagados en el entorno europeo y estadounidense al que tanto se acude en sus páginas.

La sensación de déjà vu aparece, de nuevo, al analizar las propuestas en materia de selección de profesorado, dado que las más relevantes se retrotraen a la Ley Orgánica de Universidades aprobada bajo el gobierno Aznar. Con el nombre de acreditación pública nacional, el informe resucita el viejo sistema de la LOU según el cual para acceder a la condición de profesor funcionario (titular o catedrático) había que pasar primero por una prueba de habilitación nacional y después por un concurso en la universidad que convocaba la plaza. Un sistema que se había revelado costoso, poco operativo e incapaz de terminar con esa endogamia a la que se achacan -no sin razón- buena parte de los males de la universidad española. La comisión acierta al señalar los defectos que tiene el sistema actual, el que sustituyó al original de la LOU: un sistema de acreditación no pública ante una agencia de evaluación (la ANECA) defectuosa y con una evidente falta de transparencia. Pero, volver al pasado no parece la mejor de las soluciones posibles, dado que previsiblemente se repetirán los fracasos que cosechó el viejo sistema.

Otro punto fuerte del documento es la apuesta por la "desfuncionarización" del profesorado, lo que habrá generado sonoros aplausos en el PP. Se recomienda la contratación laboral directa e indefinida del profesorado por las universidades bajo las fórmulas de titular y catedrático. Sin necesidad de acreditación previa, mediante una "entrevista y una prueba oral" pero con total autonomía por parte de cada departamento para establecer el procedimiento de selección, incluso hasta para fijar las obligaciones laborales y el sueldo de los contratados, y con el único requisito formal de no poder contratar a los doctores de la propia universidad salvo paso previo por otra de no menos de 36 meses. Por cierto, que la situación en que quedarían los actuales profesores no permanentes no merece para la comisión ni siquiera la aplicación de un régimen transitorio. Silencio absoluto también en este punto.

Seleccionar libremente profesorado sin mayor fiscalización que la de la "excelencia académica" interpretada por los integrantes del tribunal que resuelve el concurso, es una forma de privatizar la contratación universitaria, excluyéndola de los controles que deben presidir la contratación pública y privilegiando la afinidad ideológica frente a los principios de mérito y capacidad (cuarta pregunta ingenua: un economista de formación e ideología marxista, ¿sería contratado en un departamento dirigido por colegas de ideología neoliberal?). Es, además, una forma de poner en riesgo la libertad de cátedra que la Constitución española consagra para garantizar la autonomía investigadora y docente, tal y como recuerdan en este punto los firmantes de la addenda discrepante. 

Estas son las líneas maestras del documento. ¿Serán sometidas a debate público en las propias universidades o, tal y como nos tiene acostumbrados este gobierno, se aprobarán por decreto? -Rafael Escudero.-